Algunas mentes calenturientas al leer patera habréis pensado que quería decir pantera y el teclado me ha jugado una mala pasada. Pues no, quise decir patera, porque nuestro primer viaje en coche desde Valencia a Fisch no se puede denominar de otra manera.
La idea era cargar el coche con lo que consideraramos imprescindible, para ir tirando los primeros meses aquí, a la espera de la futura mudanza que haremos cuando tengamos una casa más grande. Y ademas tener un coche de forma estable, ya que para movernos es lo mas conveniente. Asi que preparamos concienzudamente la ruta y nos mentalizamoss para hacer los 1.500 km en un solo día, ya que al ir cargados no pensabamos parar a pasar la noche.
De Valencia a Fisch en coche cortesía de Google Maps
Pero en estas cosas es lo que pasa, que empiezas por lo imprescindible, luego pasas a lo importante y poco a poco vas sacando cada vez mas cosas hasta que no puedes renunciar al regalo de reyes que te hizo tu madre. Para cuando te das cuenta ya llevas lleno el coche y aun te falta el arreglo del putxero que piensas llevarte para soportar el duro frio a base de garbanzos y morcilla.
Así que al final el monovolumen en posicion de máxima carga terminó lleno hasta el techo. El bocata para el viaje lo tuvimos que llevar en el regazo, las morcillas y los chorizos en la guantera para que no olieran, y los ultimos bultos entraron porque el portón se cierra de forma automática y tiene bastante fuerza si no, no se cierra ni de broma.
Citroën C4 Grand Picasso con 1.843 litros de capacidad de carga.
Así que cargados hasta los topes salimos a las 4:00 AM desde Valencia. Habíamos calculado unas 16 horas de viaje incluidas paradas para descansar asi que pensabamos que podíamos llegar sobre las 20:00. Nos fiamos de las indicaciones de tiempo y ruta del navegador de la C4, que ha demostrado ser bastante preciso (aunque en este caso no había gran diferencia con Google Maps). La ruta recorre la AP7 atravesando la frontera por la Junquera y progresando hacia el norte contínuamente, pasando por Perpignan, Montpellier, Nîmes, Valence (la otra), Lyon, Dijon, Nancy, Metz, Thionville y ahi se desvía de la ruta hacia Luxemburgo entrando en Alemania por Perl.
Hasta la frontera se nos hizo bastante corto. Y al entrar en el peaje no nos escapamos. Estaba claro que la Gendarmerie nos iba a parar. Entre que los cristales traseros están oscurecidos y que solo se veía una montaña detras nuestra no tuvieron otro remedio. Todo fue bien, nos preguntaron que a donde ibamos y Rut contesto Luxemburgo y yo Alemania. La siguiente pregunta fue aun mejor. Preguntaron que para qué y Rut dijo a trabajar y yo a vivir. En fin, máxima coordinación. Cuando el agente vió lo que llevabamos detrás tragó saliva y debió pensar: "Si les hago descargar el coche no llego a comer a casa" así que nos invitó amablemente a seguir.
Hasta el techo. No cabía un alfiler. Los magrebíes que cruzan el estrecho van mas anchos.
Llegamos a Metz con los ultimos rayos de luz y además en el último tramo comenzó a llover por lo que la entrada en Alemania fue gracias al navegador, sin él no hubieramos encontrado nunca Fisch.
Con una media hora antes de lo previsto llegamos a destino. Puesto que aun no teníamos cama le habíamos pedido a Isabelle que nos prestaran unos colchones que tenían, para ir tirando hasta recibir nuestra nueva cama comprada en Trier. Pues nada, que a los alemanes cuando se les mete una cosa en la cabeza no hay quien se la quite. Aparecieron Isabelle y Christian, Werner y Rita con sus hijos y todos juntos nos montaron las camas completas que eran de los hijos de Isabelle y Cristian, nos descargaron el coche y nos prestaron una mesa y varias sillas de jardín. No dabamos crédito. No nos lo esperabamos. Se portaron fenomenal. Tras tantas horas de coche comprimidos y soportando que te caiga un bolso encima regularmente cada media hora, no estas muy lúcido y un recibimiento asi es de agradecer en lo que será nuestra casa durante un tiempo.
Home sweet home.
Y para festejarlo el domingo siguiente celebramos San Valentín cocinando parte de nuestra valiosa carga.
No se como la rosa llegó sana y salva del viaje.
Un putxero que nos supó a gloria bendita.






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