domingo, 6 de diciembre de 2015

Y no se lo llevan

Mira que tenía yo ganas de escribir esta entrada ... porque desde que llegamos aquí es una de las frases que mas repetimos. Es cierto que ni Luxemburgo ni Trier son Frankfurt o Paris, pero aun así no puedo dejar de reparar en la tranquilidad con que aquí lo dejan todo abierto o en la calle ... sin preocuparse de que lo puedan robar.

A veces yo mismo me veo planeando un hurto rápido, con la mayor naturalidad del mundo, hasta que vuelvo en mi mismo y me ato moralmente las manos. Después pienso el mal que harían unos cuantos gitanos (que me perdone la etnia por la comparación prejuiciosa pero me crié en el barrio de la Fama de Murcia) con unas cuantas flagonetas en una operación tormenta del desierto ... Cuentan nuestros vecinos que el ultimo robo que se recuerda en el pueblo fue perpetrado por una banda de rumanos que venían de Francia. Seguro que pasaban por aquí y lo vieron tan fácil que no pudieron aguantarse... Lo sorprendente es eso, la cantidad de oportunidades que ofrece esta tierra para el latrocinio y nadie toca nada, en otras palabras: "y no se lo llevan". Se me ocurren muchos.

Las casas, ya lo he comentado alguna vez, no tienen vallas altas, ni muros. Si a caso setos o vallas bajitas, pero nada cerrado. Y no se cortan en dejar cosas fuera. Las herramientas del jardín, el cortacesped, herramientas de trabajo, elementos decorativos que valen una pasta, los juguetes y los carros de los niños, las bicicletas, etc ... A veces directamente la puerta del garaje abierta para que entres y te sirvas. Me consta, que gran parte de las puertas de las casas permanecen abiertas, sobre todo las de los garajes y los jardines. Y no se lo llevan.

Pero es más, por aquí manejan mucha maquinaria agrícola, de gran volumen, y normalmente la dejan en los graneros bien en los pueblos o en las zonas de trabajo. Ni que decir tiene que nadie cierra los graneros con llave. Con la de robos de hierro que ha habido en España no quiero ni pensar que pasaría aquí. Y no se lo llevan.

Las bicis por la calle. Apoyadas. Como he dicho, literalmente apoyadas. Algunas con un candado de los del Decathlon de 12 segundos (lo que se tarda en abrirlos). El casco en la cesta y las alforjas puestas también. En mi barrio corría la leyenda que a un chaval le habían robado el sillín de la bici mientras se levantaba a pedalear. Y no se lo llevan.

Los descapotables. Aparcados abiertos. En la puerta del supermercado, en el parking del restaurante, en la ciudad en la zona azul. Las gafas, la chaqueta, alguna bolsa, sin pegas, ahí se pueden quedar. Y no se lo llevan.

Los expositores de las tiendas. Es habitual que los saquen a la calle, con las ofertas o los productos en promoción. Por ejemplo las librerías. Ni que decir tiene que no hay nadie vigilando. La gente busca sus libros, los ojea, mira lo que le gusta coge una cestita en el interior, la llena con lo que se va a llevar, entra y paga. Hay granjas que dejan los productos que venden en el garaje abierto para que te sirvas tu mismo sin nadie atendiendo el negocio. Vas, coges lo que quieres, te calculas el precio en la lista de precios, y lo metes en la cajita, cogiendo tu el cambio si te hace falta. Alucinante. Hay una floristería en Tawern que deja las plantas, los centros y las decoraciones siempre fuera. Domingos y festivos que está cerrada también. Y no se lo llevan.

Hay una tienda en Saarburg (es algo así como un Druni en Valencia, un Marvimundo en Murcia, o un Douglas en Madrid) que ha abierto no hace mucho. En la zona de productos infantiles han puesto un cambiador para niños. Equipado con pañales de todas las edades, cremas, toallitas, etc... a disposición de los padres con niños que se vean sorprendidos por una cagada o meada inesperada y no quieran interrumpir la compra. Y no se lo llevan.

Lo dicho.




El templo romano de Tawern

En anteriores entradas había mencionado el pasado romano de la zona en que vivimos y de la ciudad de Trier, Trèves en francés, Treveris en castellano o Augusta Treverorum, su nombre latino.

Me asombro a menudo de que a pesar de lo alejados que nos encontramos del mediterráneo, los romanos pudieran llegar hasta aquí. Y es que la frontera del imperio estaba en el cauce del Rhin, y mas allá de este, los germanos acampaban a sus anchas y se batían de cuando en cuando con las legiones.

Los romanos. que en muchos aspectos llegaron muy lejos, idearon un sofisticado sistema de defensa de sus fronteras basadas en numerosos puestos de defensa fortificados interconectados entre ellos y apoyados por una segunda línea defensiva en retaguardia que abastecia a su vez a la primera línea. En esta primera línea se encontrarían poblaciones como las actuales Mainz (Maguncia) o Koblenz (Coblenza), a la orilla del Rhin. Detrás estaría Augusta Treverorum, la actual Trier.

Trier cobró mucha importancia, y en tiempos de Constantino el Grande, llego a tener 100.000 habitantes (casualmente mas o menos los mismos que tiene ahora), lo que la hacia la segunda ciudad del imperio después del millón de habitantes que poblaban Roma. Prueba de ello han llegado hasta hoy vestigios de numerosas termas (como las imperiales), el anfiteatro, la Porta Nigra, el puente romano sobre el Mosela, el Aula Palatina, etc... Mas información la podéis encontrar aquí.
Trier. Aula Palatina

En el momento de mayor esplendor de la ciudad, llego a ser base de 3 de las 24 legiones romanas de la época, lo que da una idea de su importancia militar. Trier, esta considerada la ciudad mas antigua de Alemania, y forma parte de la leyenda de la creación de Germanía, o de la identidad nacional alemana, ya que de aquí partieron las legiones que fueron derrotadas por los germanos en la batalla del Bosque de Teutoburgo (algo así como nuestra batalla de Covadonga). Cuenta la leyenda que Hermann o Arminio en castellano, un jefe tribal germano consiguió unir por primera vez a todos los pueblos al otro lado del Rhin y detener a los soldados del imperio.

Mas allá de las leyendas, lo cierto es que toda la zona conserva restos y nombre romanos. El nombre de nuestro pueblo, Fisch (que significa curiosamente pez en alemán) proviene de latín aedificium, o edificio, probablemente de alguna edificación romana que existió en el emplazamiento original del pueblo (que no es el actual). En el pueblo comentan mucho la historia de un fulano que abriendo tierra aquí y allá encontró un denario romano, con tan poca vista que lo puso a la venta en ebay, y el ministerio de cultura alemán lo pillo ... y lo requiso ipso-facto.

A unos 6 kilómetros casi en linea recta desde casa, y atravesando bosques se llega al templo romano de Tawern. Lo visito a menudo porque desde casa es uno de los recorridos mas planos que se pueden hacer y lo incluyo en muchas rutas. Se trata de las ruinas de un templo dedicado al dios Mercurio, que decidieron rehabilitar hace unos 30 años reconstruyendo con carácter didáctico la mayoría de los edificios. Bueno véase el efecto.





Desde el lugar se puede divisar Trier, lo que seguro influyo en la elección del emplazamiento. Con buen tiempo, es habitual ver a grupos de escolares recibiendo allí la lección de historia.

domingo, 24 de mayo de 2015

Desde Fisch hasta la Porta Nigra

Este año me han regalado (gracias) un reloj Suunto Ambit2 para poder realizar travesías corriendo. Se acabó el memorizar la ruta o tener que sacar el mapa a medio camino después de perderla definitivamente. Por fin puedo despreocuparme de no llegar al destino y de tener que volver anticipadamente.

El reloj (si se le puede llamar así porque también da la hora) permite cargar rutas que previamente has diseñado usando google maps por ejemplo y mediante el GPS seguirlas a voluntad. Tiene brújula, altímetro y otra serie de birguerías pensadas para poder orientarte en casi cualquier situación. He de reconocer que el noble encanto de perderse se pierde un poco, pero bueno, siempre puede uno parar el navegador durante un rato o dejar de mirar la pantalla...

Suunto Ambit2

Tan contento estoy con mi reloj que me he puesto las pilas desde Navidad aquí para sacarle partido y no hay nada mejor para usar algo que tener un objetivo. Así que me puse como objetivo ir desde casa a Trier pero no por el recorrido mas corto, si no atravesando montes y el Sarre por la isla para acabar entrando por la Porta Nigra, al norte de la ciudad.

31,4 Kilometros desde Fisch hasta la Porta Nigra (Trier)

Así que, a pesar de los viajes, del trabajo, del francés y de otras ocupaciones he sacado tiempo para poner los músculos de nuevo a currar. Y el 23 de mayo llegó el gran día. A las 9:29 de la mañana salía con lo necesario para una travesía de tal magnitud.

El ritual de la preparación. Muy importante para evitar contratiempos.

 A punto de salir...

¡Vámonos!

Con un tiempo excepcional, unos 16 grados entre nubes y algo de sol, los 31,4 kilómetros, y 1.400 metros de desnivel acumulado no podían hacerse en mejores condiciones. Bosques, viñedos, el Sarre y su isla, las poblaciones de Bielbelhausen, Wiltingen y Niedermenning. Vacas, caballos, ciervos, y prados sin fin. Un recorrido espectacular, jalonado de vestigios romanos para acabar en la Porta Nigra, la puerta norte de la Augusta Treverorum amurallada, en los confines del imperio romano.

Y pasito a pasito, rampa a rampa, bajada a bajada, hice el camino. En 3 horas me planté en el destino sin contratiempos y en un estado mucho mejor del que yo mismo esperaba. Y sobre todo habiendo disfrutado mucho, no sólo de las 3 horas de carrera si no de toda la preparación hecha hasta hoy. He aquí el resultado.

Esto es lo que se llama sudar la camiseta.

Llegada a la Porta Nigra.

La cerveza de la victoria.

P.D: Muchas gracias a la persona que me regaló el reloj y que me ha soportado tantas horas de entrenamiento y que me fue a recoger y a recibirme también a la llegada. Estas líneas son para ella.

Saarpedal

De los numerosos carriles bici que existen por nuestra zona hay uno que bordea todo el cauce del Sarre y que viniendo desde Francia desemboca en el Mosela y continua por éste hasta me imagino el Rín y más allá. La red de carriles bici alemana es simplemente impresionante.

Cada año, invariablemente el tercer domingo de mayo organizan un día libre de tráfico a lo largo del Sarre entre las ciudades de Merzig y Konz (donde el Sarre desemboca en el Mosela) y lo llaman Saarpedal. Cortan las carreteras que corren a lo largo del cauce y las que acceden a él.


El recorrido se puede hacer en un sentido, en el contrario, ida y vuelta, o empezar en un lugar y acabar en otro ya que existe una linea férrea del Deutsche Bahn con paradas en numerosos pueblos de la ruta, y que permite embarcar bicicletas (ese día sin limite de vagones) por lo que se puede ir en bici y volver en tren si quieres.

El recorrido es realmente placentero porque el Sarre va encajonado entre pequeñas montañas jalonadas de bosques y viñedos e incluso en un momento del recorrido se divide en dos ramales, creando una isla.

Cada punto rojo es un punto de avituallamiento.

Y en cada pueblo se organizan para poner chiringuitos con comida, bebida, atracciones para los niños, en fin, lo que se llama el meollo de la fiesta. Al principio vas con una intención muy deportiva pero sucumbes al segundo Biergarten que te encuentras. Y así uno tras otro. 60 km. Por eso no han podido elegir un mejor nombre para el evento. No me extraña que participen decenas de miles de ciclistas. :-)






















sábado, 16 de mayo de 2015

Deutschland Weltmeister

Si señor, ya lo dice el refrán, el fútbol es un deporte en el que juegan 11 contra 11 y siempre gana Alemania...

Pues tras 4 años de felicidad patria y de ver ganar a nuestra selección su primera copa del mundo de fútbol en 2010, tendríamos el disgusto de ver como nos pegaban un señor repaso en la fase final de Brasil y el consuelo de al menos ver ganar a nuestro país de acogida: Alemania. En 2010, estábamos en España y ganamos el mundial, en 2014 estábamos en Alemania y ésta ganó el mundial. Para 2018 estamos recibiendo ofertas de residencia de Francia e Italia...

Desde que llegamos aquí ambos compartimos la misma opinión. Hay dos cosas en las que los alemanes no aceptan ser los segundos: en la fabricación de coches y en el fútbol. Tu podrás discutir de coches con un alemán sobre esta y aquella prestación, sobre la seguridad, el confort, la durabilidad, etc... pero no te engañes, cuando vayan a comprarse un coche, sera Mercedes, Audi, BMW, Volkswagen, etc. Si acaso aceptarán un Skoda o Seat por aquello de que son motores alemanes...

Pues con el fútbol les pasa lo mismo. Que si España, que si Brasil, que si Holanda, ... Alemania siempre. Cuando gana y cuando no lo hace. En esto podemos admirar su espíritu de equipo (Mannshaft) que tanto hemos añorado en la Roja durante años.

Pues con estos antecedentes y con la humillación de los nuestros a cuestas nos pusimos la camiseta blanca y nos fuimos a ver el mundial con Alemania. Para la final pusieron un proyector y una gran pantalla en la casa de nuestros vecinos y allí fuimos todos con comida y bebida a refrescarlo. Nosotros fuimos con nuestra tradicional tortilla de patatas.

Pensando en la victoria grabé unos cuantos minutos de la noche, con el objetivo de hacerles un recuerdo para la posteridad. Los textos están en alemán pero creo que se pueden entender. No perderse la celebración del gol de Goetze.



P.D.: Me acuerdo perfectamente que la noche de la final del mundial de Sudáfrica estaba en Madrid en un pub del centro donde había una multitud. Al acabar el partido fue como un huracán, una masa ingente tomo las calles. Yo debí llegar a casa como a las 3 de la madrugada y eso que fuí directo. En la final de Brasil, a eso de las 00:30 estaba ya todo el mundo en la cama. Al día siguiente era laborable. Si, somos diferentes.