domingo, 6 de diciembre de 2015

Y no se lo llevan

Mira que tenía yo ganas de escribir esta entrada ... porque desde que llegamos aquí es una de las frases que mas repetimos. Es cierto que ni Luxemburgo ni Trier son Frankfurt o Paris, pero aun así no puedo dejar de reparar en la tranquilidad con que aquí lo dejan todo abierto o en la calle ... sin preocuparse de que lo puedan robar.

A veces yo mismo me veo planeando un hurto rápido, con la mayor naturalidad del mundo, hasta que vuelvo en mi mismo y me ato moralmente las manos. Después pienso el mal que harían unos cuantos gitanos (que me perdone la etnia por la comparación prejuiciosa pero me crié en el barrio de la Fama de Murcia) con unas cuantas flagonetas en una operación tormenta del desierto ... Cuentan nuestros vecinos que el ultimo robo que se recuerda en el pueblo fue perpetrado por una banda de rumanos que venían de Francia. Seguro que pasaban por aquí y lo vieron tan fácil que no pudieron aguantarse... Lo sorprendente es eso, la cantidad de oportunidades que ofrece esta tierra para el latrocinio y nadie toca nada, en otras palabras: "y no se lo llevan". Se me ocurren muchos.

Las casas, ya lo he comentado alguna vez, no tienen vallas altas, ni muros. Si a caso setos o vallas bajitas, pero nada cerrado. Y no se cortan en dejar cosas fuera. Las herramientas del jardín, el cortacesped, herramientas de trabajo, elementos decorativos que valen una pasta, los juguetes y los carros de los niños, las bicicletas, etc ... A veces directamente la puerta del garaje abierta para que entres y te sirvas. Me consta, que gran parte de las puertas de las casas permanecen abiertas, sobre todo las de los garajes y los jardines. Y no se lo llevan.

Pero es más, por aquí manejan mucha maquinaria agrícola, de gran volumen, y normalmente la dejan en los graneros bien en los pueblos o en las zonas de trabajo. Ni que decir tiene que nadie cierra los graneros con llave. Con la de robos de hierro que ha habido en España no quiero ni pensar que pasaría aquí. Y no se lo llevan.

Las bicis por la calle. Apoyadas. Como he dicho, literalmente apoyadas. Algunas con un candado de los del Decathlon de 12 segundos (lo que se tarda en abrirlos). El casco en la cesta y las alforjas puestas también. En mi barrio corría la leyenda que a un chaval le habían robado el sillín de la bici mientras se levantaba a pedalear. Y no se lo llevan.

Los descapotables. Aparcados abiertos. En la puerta del supermercado, en el parking del restaurante, en la ciudad en la zona azul. Las gafas, la chaqueta, alguna bolsa, sin pegas, ahí se pueden quedar. Y no se lo llevan.

Los expositores de las tiendas. Es habitual que los saquen a la calle, con las ofertas o los productos en promoción. Por ejemplo las librerías. Ni que decir tiene que no hay nadie vigilando. La gente busca sus libros, los ojea, mira lo que le gusta coge una cestita en el interior, la llena con lo que se va a llevar, entra y paga. Hay granjas que dejan los productos que venden en el garaje abierto para que te sirvas tu mismo sin nadie atendiendo el negocio. Vas, coges lo que quieres, te calculas el precio en la lista de precios, y lo metes en la cajita, cogiendo tu el cambio si te hace falta. Alucinante. Hay una floristería en Tawern que deja las plantas, los centros y las decoraciones siempre fuera. Domingos y festivos que está cerrada también. Y no se lo llevan.

Hay una tienda en Saarburg (es algo así como un Druni en Valencia, un Marvimundo en Murcia, o un Douglas en Madrid) que ha abierto no hace mucho. En la zona de productos infantiles han puesto un cambiador para niños. Equipado con pañales de todas las edades, cremas, toallitas, etc... a disposición de los padres con niños que se vean sorprendidos por una cagada o meada inesperada y no quieran interrumpir la compra. Y no se lo llevan.

Lo dicho.




El templo romano de Tawern

En anteriores entradas había mencionado el pasado romano de la zona en que vivimos y de la ciudad de Trier, Trèves en francés, Treveris en castellano o Augusta Treverorum, su nombre latino.

Me asombro a menudo de que a pesar de lo alejados que nos encontramos del mediterráneo, los romanos pudieran llegar hasta aquí. Y es que la frontera del imperio estaba en el cauce del Rhin, y mas allá de este, los germanos acampaban a sus anchas y se batían de cuando en cuando con las legiones.

Los romanos. que en muchos aspectos llegaron muy lejos, idearon un sofisticado sistema de defensa de sus fronteras basadas en numerosos puestos de defensa fortificados interconectados entre ellos y apoyados por una segunda línea defensiva en retaguardia que abastecia a su vez a la primera línea. En esta primera línea se encontrarían poblaciones como las actuales Mainz (Maguncia) o Koblenz (Coblenza), a la orilla del Rhin. Detrás estaría Augusta Treverorum, la actual Trier.

Trier cobró mucha importancia, y en tiempos de Constantino el Grande, llego a tener 100.000 habitantes (casualmente mas o menos los mismos que tiene ahora), lo que la hacia la segunda ciudad del imperio después del millón de habitantes que poblaban Roma. Prueba de ello han llegado hasta hoy vestigios de numerosas termas (como las imperiales), el anfiteatro, la Porta Nigra, el puente romano sobre el Mosela, el Aula Palatina, etc... Mas información la podéis encontrar aquí.
Trier. Aula Palatina

En el momento de mayor esplendor de la ciudad, llego a ser base de 3 de las 24 legiones romanas de la época, lo que da una idea de su importancia militar. Trier, esta considerada la ciudad mas antigua de Alemania, y forma parte de la leyenda de la creación de Germanía, o de la identidad nacional alemana, ya que de aquí partieron las legiones que fueron derrotadas por los germanos en la batalla del Bosque de Teutoburgo (algo así como nuestra batalla de Covadonga). Cuenta la leyenda que Hermann o Arminio en castellano, un jefe tribal germano consiguió unir por primera vez a todos los pueblos al otro lado del Rhin y detener a los soldados del imperio.

Mas allá de las leyendas, lo cierto es que toda la zona conserva restos y nombre romanos. El nombre de nuestro pueblo, Fisch (que significa curiosamente pez en alemán) proviene de latín aedificium, o edificio, probablemente de alguna edificación romana que existió en el emplazamiento original del pueblo (que no es el actual). En el pueblo comentan mucho la historia de un fulano que abriendo tierra aquí y allá encontró un denario romano, con tan poca vista que lo puso a la venta en ebay, y el ministerio de cultura alemán lo pillo ... y lo requiso ipso-facto.

A unos 6 kilómetros casi en linea recta desde casa, y atravesando bosques se llega al templo romano de Tawern. Lo visito a menudo porque desde casa es uno de los recorridos mas planos que se pueden hacer y lo incluyo en muchas rutas. Se trata de las ruinas de un templo dedicado al dios Mercurio, que decidieron rehabilitar hace unos 30 años reconstruyendo con carácter didáctico la mayoría de los edificios. Bueno véase el efecto.





Desde el lugar se puede divisar Trier, lo que seguro influyo en la elección del emplazamiento. Con buen tiempo, es habitual ver a grupos de escolares recibiendo allí la lección de historia.

domingo, 24 de mayo de 2015

Desde Fisch hasta la Porta Nigra

Este año me han regalado (gracias) un reloj Suunto Ambit2 para poder realizar travesías corriendo. Se acabó el memorizar la ruta o tener que sacar el mapa a medio camino después de perderla definitivamente. Por fin puedo despreocuparme de no llegar al destino y de tener que volver anticipadamente.

El reloj (si se le puede llamar así porque también da la hora) permite cargar rutas que previamente has diseñado usando google maps por ejemplo y mediante el GPS seguirlas a voluntad. Tiene brújula, altímetro y otra serie de birguerías pensadas para poder orientarte en casi cualquier situación. He de reconocer que el noble encanto de perderse se pierde un poco, pero bueno, siempre puede uno parar el navegador durante un rato o dejar de mirar la pantalla...

Suunto Ambit2

Tan contento estoy con mi reloj que me he puesto las pilas desde Navidad aquí para sacarle partido y no hay nada mejor para usar algo que tener un objetivo. Así que me puse como objetivo ir desde casa a Trier pero no por el recorrido mas corto, si no atravesando montes y el Sarre por la isla para acabar entrando por la Porta Nigra, al norte de la ciudad.

31,4 Kilometros desde Fisch hasta la Porta Nigra (Trier)

Así que, a pesar de los viajes, del trabajo, del francés y de otras ocupaciones he sacado tiempo para poner los músculos de nuevo a currar. Y el 23 de mayo llegó el gran día. A las 9:29 de la mañana salía con lo necesario para una travesía de tal magnitud.

El ritual de la preparación. Muy importante para evitar contratiempos.

 A punto de salir...

¡Vámonos!

Con un tiempo excepcional, unos 16 grados entre nubes y algo de sol, los 31,4 kilómetros, y 1.400 metros de desnivel acumulado no podían hacerse en mejores condiciones. Bosques, viñedos, el Sarre y su isla, las poblaciones de Bielbelhausen, Wiltingen y Niedermenning. Vacas, caballos, ciervos, y prados sin fin. Un recorrido espectacular, jalonado de vestigios romanos para acabar en la Porta Nigra, la puerta norte de la Augusta Treverorum amurallada, en los confines del imperio romano.

Y pasito a pasito, rampa a rampa, bajada a bajada, hice el camino. En 3 horas me planté en el destino sin contratiempos y en un estado mucho mejor del que yo mismo esperaba. Y sobre todo habiendo disfrutado mucho, no sólo de las 3 horas de carrera si no de toda la preparación hecha hasta hoy. He aquí el resultado.

Esto es lo que se llama sudar la camiseta.

Llegada a la Porta Nigra.

La cerveza de la victoria.

P.D: Muchas gracias a la persona que me regaló el reloj y que me ha soportado tantas horas de entrenamiento y que me fue a recoger y a recibirme también a la llegada. Estas líneas son para ella.

Saarpedal

De los numerosos carriles bici que existen por nuestra zona hay uno que bordea todo el cauce del Sarre y que viniendo desde Francia desemboca en el Mosela y continua por éste hasta me imagino el Rín y más allá. La red de carriles bici alemana es simplemente impresionante.

Cada año, invariablemente el tercer domingo de mayo organizan un día libre de tráfico a lo largo del Sarre entre las ciudades de Merzig y Konz (donde el Sarre desemboca en el Mosela) y lo llaman Saarpedal. Cortan las carreteras que corren a lo largo del cauce y las que acceden a él.


El recorrido se puede hacer en un sentido, en el contrario, ida y vuelta, o empezar en un lugar y acabar en otro ya que existe una linea férrea del Deutsche Bahn con paradas en numerosos pueblos de la ruta, y que permite embarcar bicicletas (ese día sin limite de vagones) por lo que se puede ir en bici y volver en tren si quieres.

El recorrido es realmente placentero porque el Sarre va encajonado entre pequeñas montañas jalonadas de bosques y viñedos e incluso en un momento del recorrido se divide en dos ramales, creando una isla.

Cada punto rojo es un punto de avituallamiento.

Y en cada pueblo se organizan para poner chiringuitos con comida, bebida, atracciones para los niños, en fin, lo que se llama el meollo de la fiesta. Al principio vas con una intención muy deportiva pero sucumbes al segundo Biergarten que te encuentras. Y así uno tras otro. 60 km. Por eso no han podido elegir un mejor nombre para el evento. No me extraña que participen decenas de miles de ciclistas. :-)






















sábado, 16 de mayo de 2015

Deutschland Weltmeister

Si señor, ya lo dice el refrán, el fútbol es un deporte en el que juegan 11 contra 11 y siempre gana Alemania...

Pues tras 4 años de felicidad patria y de ver ganar a nuestra selección su primera copa del mundo de fútbol en 2010, tendríamos el disgusto de ver como nos pegaban un señor repaso en la fase final de Brasil y el consuelo de al menos ver ganar a nuestro país de acogida: Alemania. En 2010, estábamos en España y ganamos el mundial, en 2014 estábamos en Alemania y ésta ganó el mundial. Para 2018 estamos recibiendo ofertas de residencia de Francia e Italia...

Desde que llegamos aquí ambos compartimos la misma opinión. Hay dos cosas en las que los alemanes no aceptan ser los segundos: en la fabricación de coches y en el fútbol. Tu podrás discutir de coches con un alemán sobre esta y aquella prestación, sobre la seguridad, el confort, la durabilidad, etc... pero no te engañes, cuando vayan a comprarse un coche, sera Mercedes, Audi, BMW, Volkswagen, etc. Si acaso aceptarán un Skoda o Seat por aquello de que son motores alemanes...

Pues con el fútbol les pasa lo mismo. Que si España, que si Brasil, que si Holanda, ... Alemania siempre. Cuando gana y cuando no lo hace. En esto podemos admirar su espíritu de equipo (Mannshaft) que tanto hemos añorado en la Roja durante años.

Pues con estos antecedentes y con la humillación de los nuestros a cuestas nos pusimos la camiseta blanca y nos fuimos a ver el mundial con Alemania. Para la final pusieron un proyector y una gran pantalla en la casa de nuestros vecinos y allí fuimos todos con comida y bebida a refrescarlo. Nosotros fuimos con nuestra tradicional tortilla de patatas.

Pensando en la victoria grabé unos cuantos minutos de la noche, con el objetivo de hacerles un recuerdo para la posteridad. Los textos están en alemán pero creo que se pueden entender. No perderse la celebración del gol de Goetze.



P.D.: Me acuerdo perfectamente que la noche de la final del mundial de Sudáfrica estaba en Madrid en un pub del centro donde había una multitud. Al acabar el partido fue como un huracán, una masa ingente tomo las calles. Yo debí llegar a casa como a las 3 de la madrugada y eso que fuí directo. En la final de Brasil, a eso de las 00:30 estaba ya todo el mundo en la cama. Al día siguiente era laborable. Si, somos diferentes.

Los hospitales alemanes

En nuestra corta estancia en el país de Lutero hemos visitado el Hospital de Saarburg (el que nos pilla mas cerca) varias veces por diversos motivos. Ninguno de ellos de especial gravedad pero siempre en los mejores momentos: un domingo por la mañana, un viernes por la noche con la cena puesta o en días de vacaciones... Siempre momentos clave.

El mejor fue el de un viernes por la noche que pillamos al medico casi con las pantuflas listas para meterse en la camilla de guardia y allí aparecimos los dos españoles hablando alemán a media lengua ... lo que lo hace siempre mucho mas divertido.

Lo primero que debes tener en cuenta en un hospital en Alemania es que has de tener seguro medico. Parece una tontería porque en España que disfrutamos de una Seguridad Social que sin sonrojarme puedo decir que es lo mejor que hemos parido (ya la quisieran para si cualquiera de nuestros vecinos) estamos acostumbrados a aparecer por el hospital mas cercano con una mano delante y otra detrás, asumiendo que esta todo pagado. Aquí no es así. Para empezar cuando llegas al hospital pasas por el registro (Anmeldung). Allí declaras que seguro tienes. Puede ser alguna de las cajas de seguros alemanas públicas, privadas o mixtas (Krankenkasse) o puede ser un seguro privado no alemán que cubra tu atención medica. Esto es posible porque en Alemania el sistema hospitalario es bastante más complejo que el español y se caracteriza además porque la frontera publico / privada no es tan nítida. Así casi todos los hospitales pueden atender a casi todos los tipos de clientes, pagando parte, todo o nada.

Otra de las peculiaridades del sistema alemán es el copago. Si, tu pagas una parte de tus tratamientos de salud (ademas de los impuestos que ya pagas quiero decir) salvo que seas una persona sin recursos y entonces te lo cubren todo (creo). De esta manera te aseguras que la gente vaya menos a los hospitales, porque a veces les duele mas la cartera que el mal en si.

Bueno a lo que voy, que pasas por el registro, es decir por caja previamente y dejas o bien tu número de asegurado, o tu tarjeta de crédito o ambas cosas. Pero ojo, porque si eres residente en Alemania, es decir estas registrado allí y tienes una dirección estable no hace falta que te lleves la tarjeta. Te mandan la factura a casa.

Si, lo que he dicho: "Te mandan la factura a casa." Literal. Tarda en llegar, como unos dos meses o así pero llega. Y los alemanes lo ven como lo mas normal. Cogen su factura, van al banco y pagan. Es aquí donde no puedo mas que reconocer que reside el secreto de la sociedad alemana. Se fían de que los ciudadanos van a pagar religiosamente sin más. Y lo hacen. No me puedo imaginar que pasaría si esto se hiciera en España. Mejor no hagamos de momento la prueba ...

Pero es que en consultas externas es igual. Los médicos que trabajan en las consultas externas del hospital facturan de forma independiente. De alguna manera utilizan la infraestructura del hospital pero la relación es directa medico-paciente y la factura también. Es decir, vas a la consulta del médico y la factura de éste te llega a los dos meses a casa. Por supuesto siempre que hayas puesto la dirección correctamente claro ...

Todas estas cosas provocan pequeños cortocircuitos en zonas de mi mente especialmente labradas por la picaresca latina y años de convivencia con lo mas granado del barrio de la Fama en Murcia y me hacen luchar contra la tentación de no pagar en muchas ocasiones. Y mira que seria fácil, pero hay una poderosa razón para hacerlo. Y no es ni mas ni menos que el hecho de que la inmensa mayoría de los alemanes lo hace. Y aquellos que no lo hacen son condenados moralmente por el resto. Aquí el que mete la mano en la cosa pública (por acción u omisión) no puede volver a salir a la calle. Si hiciéramos lo mismo en España acabábamos con la crisis en dos patadas...

Y lo mejor de todo es, que no son caros. Las facturas a las que nos hemos enfrentado hasta ahora son de lo mas razonables. Por decir algo una consulta de un medico general un día festivo no pasó de los 40 Euros. La hospitalización con una serie de pruebas de cierta entidad no llegó a 800 Euros. En España esto mismo puede estar entorno de los 3.000 Euros.

Y la otra gran diferencia es el ambiente hospitalario. En España los hospitales suelen estar a medio camino entre una cafetería y un bingo. La gente va de visita no a ver a los pacientes sino a pasar el rato y a ver a los parientes que hace tiempo no se ven. En Alemania consideran que ya hay personal especializado atendiendo a los pacientes por lo que no hace falta que este toda la familia haciendo guardia al enfermo. Y por supuesto, no se oye un alma. Guardan silencio en habitaciones, pasillos, entrada, etc... Te sorprende ver que la cafetería de un hospital alemán esta casi vacía ... y sobre todo que no hay tres familias gitanas en la puerta.

Por ultimo hemos de decir que los médicos alemanes tampoco gustan de hablar mucho ingles. Así que nos hemos tenido que apañar como hemos podido. Algunas cosas las hemos entendido bien, otras no tan bien y otras nos hemos tenido que fiar, que le vamos a hacer. Cuando se trata de médicos siempre vamos los dos juntos porque cuatro orejas entienden mas que dos ( o eso dicen). Ademas para evitar explicaciones vamos siempre como matrimonio. La ultima vez que estuvimos yo tuve que esperar a Rut en un pasillo mientras que le hacían unas pruebas y para llamarme pensaron que si Rut era Carrió de apellido era evidente que yo sería Herr Carrio (en Alemania al casarse las mujeres adoptan el apellido del marido). Pues a la cuarta vez que me llamaron me dí por aludido y porque en el pasillo no había mas Herrn que yo ...

miércoles, 6 de mayo de 2015

In memoriam

Hace algún tiempo que no escribo en este blog. No solo es por lo cansado que llego a las últimas horas del día fruto de mis numerosos viajes, sino porque para escribir, es necesario un poco de espíritu, en el buen sentido de la palabra. Hace falta tener algo que decir. Y algo que tenga sentido, sobre todo para uno mismo. Y llevaba un tiempo en el dique seco. En el camino he ido acumulando temas interesantes, que seguro que más adelante nos arrancarían una sonrisa, sin ganas de contarlos.

Pero hoy he roto este silencio y me he saltado toda esa lista porque tengo algo que decir. Este fin de semana falleció nuestro vecino el Señor Kruska. Falleció a los 91 años de edad. Descanse en paz.

No conocía mucho a Herbert, esa es la verdad. Aún así me voy a permitir llamarlo por su nombre de pila. Herbert vivía en el número 12 de Am Brunnen, en Fisch. Vivía allí probablemente desde antes de que Rut o yo hubieramos nacido. La primera vez que hablé con él (en mi aún pobre alemán) fue para intentar arreglarle el acceso a Internet que no le iba nada bien. En realidad no le iba el PC porque tenía también muchos años y no era capaz ni de cargar el sistema operativo. Me sorprendió que una persona de tan avanzada edad tuviera tal interés por las tecnologías, y sobre todo por algo tan etéreo como internet. Más tarde me enteré que tenía novia (había enviudado ya hacia tiempo) y que usaba internet para comunicarse con ella. "Ay bribón..." pensé. Al final todos usais internet para lo mismo...

Herbert (según he ido entendiendo con el tiempo) nació en algún lugar de Prusia Oriental, que hoy forma parte de la actual Polonia. No sé como aterrizó en Fisch, pero no guardaba buen recuerdo de los polacos, imagino que porque aún le dolía que su pueblo natal sea ahora Polonia. Participó en la Segunda Guerra Mundial, de la que no hablaba. No se lo reprocho, nadie querría rememorar aquel infierno, estuviera donde estuviera e hiciera lo que hiciera. Vivió la división de Alemania, el establecimiento de las nuevas fronteras. Cómo durante la guerra fría pasar de un país a otro era similar a lo que ahora vemos en los países del tercer mundo. No puedo evitar pensar en ello cada vez que conducimos de Alemania a Luxemburgo y luego a Francia o a Bélgica sin ni siquiera bajar la velocidad. Es un milagro que no valoramos. Seguro que Herbert lo tuvo que sufrir infinidad de veces.

El año pasado en el "Ambrunnenfest" ( la fiesta de nuestra calle) estuvo él, con su novia. Vestido elegantemente, para la ocasión. Me volvió a sorprender porque estaba mentalmente muy ágil. Tenía vívidos recuerdos de las cosas que habían pasado hacía mas de 30 o 40 años. Pero lo que también me llamó la atención fue lo atento que estuvo con su pareja, cogiéndose de la mano en casi todo momento. 91 y 85 años. Si estoy vivo para entonces me prometo hacer lo mismo.

Herbert preparando el Ambrunnenfest

Se que mis gatas entraban y entran en su casa. Llevamos un tiempo sospechando que Muse se ha hecho con otra familia, porque a veces vuelve con olor a miel así que la casa de Herbert parecía una candidata clara. La he sorprendido varias veces en su prado, y merodeando su granero. Cuqui también lo hace, entra por una puerta del sótano que se accede desde su fachada y allí imagino que intentará cazar ratones u otros bichos en la penumbra de la tarde.

Herbert tenía horarios de campo. Se levantaba muy temprano y se acostaba también muy temprano. En su salón tenía una televisión de pantalla gigante que cuando la encendía se podía ver perfectamente desde nuestra ventana. Debía cenar a eso de las 5 de la tarde y después miraba un rato la tele hasta meterse en la cama. En invierno, desde que llegamos a Fisch, cuando los días son muy cortos y prácticamente a las 5 es de noche, era como un ritual, ver caer la noche y encenderse la televisión de Herbert en su salón. Con este clima y tan pocas horas de luz, detalles como ese te hacen sentirte más en casa.

Al volver de vacaciones de Navidad supimos de su estado de salud. Quedaría ingresado en una residencia para que fuera mejor atendido. Tuve un mal presentimiento. No me gustan los hospitales, no he tenido buenas experiencias en ellos. Supe que ya no le veriamos de nuevo. Que su televisión no se encendería más.

No conocía mucho a Herbert, esa es la pura verdad. Pero estoy seguro de que con él, además de un trozo de nuestra memoria colectiva, se va un buen ser humano.

Este fin de semana falleció nuestro vecino Herbert. Falleció a los 91 años de edad. Descanse en paz.

Am Brunnen nevado con la casa de Herbert al fondo.

jueves, 29 de enero de 2015

El viaje de nuestras gatas

Y por fin llegó el día. El día de hacer honor al nombre de nuestro blog. El día en que nuestras gatas usarían por primera vez sus pasaportes. El día en que saldrían fuera de España y conocerían otras tierras. El día que llevabamos tiempo esperando ... y temiendo.

La mecánica es bastante sencilla. Algunas (pocas) compañías aéreas te permiten llevar tu mascota contigo siempre y cuando pesen menos de 8 kilos y quepan en unas determinadas dimensiones. te cobran un canon y te las llevas en los pies. Deben ir en un transportín flexible y, a priori, no pueden ir juntas.

Para hacerles el viaje mas llevadero, utilizamos un tranquilizante en pastilla. Un trozito para cada una. Como ya teniamos cierta experiencia, usamos una malta con miel para mezclar el polvo de la pastilla, se lo colocas en las patas (a la fuerza por supuesto) y aunque les apeste mucho, les puede el instinto y mas tarde o mas temprano se chuparán la pata para limpiarse (mejor temprano que tarde ...).

No hay que olvidar el pasaporte. Si, el pasaporte, perros y gatos necesitan un pasaporte en que estén perfectamente identificados, diga que llevan puestas las vacunas obligatorias y el chip de identificación (obligatorio en la UE). Es paradójico que de Cartagena a Palencia puedas llevarte tu perro si quieres comidito de garrapatas y sin una sola vacuna pero para pasar la frontera se pongan superfinos. Será que pensamos que los animales en el extranjero están peor cuidados que los nuestros.

 Muse, felina europea hembra, blanca y parda

Cuqui (Daisy), felina europea hembra

Elegimos Vueling y el trayecto Valencia-Bruselas y una vez alli un coche de alquiler para viajar a Fisch, unas 2h 30m en avión y otras 3 horas en coche, 4 maletas y las gatas. Casi ná.

El carrito listo en el aeropuerto de Manises

Hay dos momentos que son sin duda los peores. El primero es el paso del control de seguridad. El transportín debe pasar por el scanner y claro, lo que va dentro. Asi que como no queremos que les salga un tercer ojo por la radiación no te queda otra que sacarlas ... en medio del control, el sitio más estresante del aeropuerto vamos. Primero no quieren salir, se agarran al transportín por dentro con todas sus fuerzas y una vez fuera se agarran a ti con todo lo que tienen como diciendo: "no me vayas a soltar aqui por la gloria de tu madre o me muero de un infarto". Nos las vimos y las deseamos para volverlas a meter en el transportín porque no se nos soltaban. Muse iba ya algo drogada y cedió antes pero Cuqui aun no se había chupado mucho y si pudiera hablar nos habría dicho de todo menos guapos....

Pasado el control, no sabían aun lo que se les venía encima, pobres

El segundo peor momento es cuando estás ya embutido en el avión con el transportín a tus pies y el avión empieza a andar. Ahí se pusieron a maullar cada una a su estilo: soul, rock, flamenco, hondo, hip-hop, etc... Cuqui intentaba romper la redecilla del transportín con las uñas... En fin todo un sufrimiento, algo aliviado por el efecto de la pastillita que se les empieza a notar con la dilatación de las pupilas.
Máximo espacio y comodida en cabina

El aterrizaje tampoco fue una perita en dulce, pero comparado con lo anterior se hizo mucho más llevadero. Cuando recogimos a la pobre Muse de los pies nos maulló una sola vez como para decirnos que no nos olvidaramos de ella ... todo el viaje viendo nada mas que pies.

Equipaje y gatas en el aeropuerto de Bruselas-Zaventem

En el tiempo que tardamos en coger el coche de alquiler ambas volvieron a chuparse las patas y les metió en el cuerpo un poquito mas de dósis, lo suficiente para hacer el viaje en coche más tranquilo. 3 horitas más tarde estabamos en Alemania, habiendo pasado en un sólo día por 4 países... ¡ Demasiado para 2 gatas !

 Y nada más llegar, ¡ya querían salir! Demasiado campo para dejarlo escapar...

Las dificultades afianzan la amistad. Pronto se han acostumbrado a su nuevo hogar.