Este año me han regalado (gracias) un reloj Suunto Ambit2 para poder realizar travesías corriendo. Se acabó el memorizar la ruta o tener que sacar el mapa a medio camino después de perderla definitivamente. Por fin puedo despreocuparme de no llegar al destino y de tener que volver anticipadamente.
El reloj (si se le puede llamar así porque también da la hora) permite cargar rutas que previamente has diseñado usando google maps por ejemplo y mediante el GPS seguirlas a voluntad. Tiene brújula, altímetro y otra serie de birguerías pensadas para poder orientarte en casi cualquier situación. He de reconocer que el noble encanto de perderse se pierde un poco, pero bueno, siempre puede uno parar el navegador durante un rato o dejar de mirar la pantalla...
Suunto Ambit2
Tan contento estoy con mi reloj que me he puesto las pilas desde Navidad aquí para sacarle partido y no hay nada mejor para usar algo que tener un objetivo. Así que me puse como objetivo ir desde casa a Trier pero no por el recorrido mas corto, si no atravesando montes y el Sarre por la isla para acabar entrando por la Porta Nigra, al norte de la ciudad.
31,4 Kilometros desde Fisch hasta la Porta Nigra (Trier)
Así que, a pesar de los viajes, del trabajo, del francés y de otras ocupaciones he sacado tiempo para poner los músculos de nuevo a currar. Y el 23 de mayo llegó el gran día. A las 9:29 de la mañana salía con lo necesario para una travesía de tal magnitud.
El ritual de la preparación. Muy importante para evitar contratiempos.
A punto de salir...
¡Vámonos!
Con un tiempo excepcional, unos 16 grados entre nubes y algo de sol, los 31,4 kilómetros, y 1.400 metros de desnivel acumulado no podían hacerse en mejores condiciones. Bosques, viñedos, el Sarre y su isla, las poblaciones de Bielbelhausen, Wiltingen y Niedermenning. Vacas, caballos, ciervos, y prados sin fin. Un recorrido espectacular, jalonado de vestigios romanos para acabar en la Porta Nigra, la puerta norte de la Augusta Treverorum amurallada, en los confines del imperio romano.
Y pasito a pasito, rampa a rampa, bajada a bajada, hice el camino. En 3 horas me planté en el destino sin contratiempos y en un estado mucho mejor del que yo mismo esperaba. Y sobre todo habiendo disfrutado mucho, no sólo de las 3 horas de carrera si no de toda la preparación hecha hasta hoy. He aquí el resultado.
Esto es lo que se llama sudar la camiseta.
Llegada a la Porta Nigra.
P.D: Muchas gracias a la persona que me regaló el reloj y que me ha soportado tantas horas de entrenamiento y que me fue a recoger y a recibirme también a la llegada. Estas líneas son para ella.










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