sábado, 16 de mayo de 2015

Deutschland Weltmeister

Si señor, ya lo dice el refrán, el fútbol es un deporte en el que juegan 11 contra 11 y siempre gana Alemania...

Pues tras 4 años de felicidad patria y de ver ganar a nuestra selección su primera copa del mundo de fútbol en 2010, tendríamos el disgusto de ver como nos pegaban un señor repaso en la fase final de Brasil y el consuelo de al menos ver ganar a nuestro país de acogida: Alemania. En 2010, estábamos en España y ganamos el mundial, en 2014 estábamos en Alemania y ésta ganó el mundial. Para 2018 estamos recibiendo ofertas de residencia de Francia e Italia...

Desde que llegamos aquí ambos compartimos la misma opinión. Hay dos cosas en las que los alemanes no aceptan ser los segundos: en la fabricación de coches y en el fútbol. Tu podrás discutir de coches con un alemán sobre esta y aquella prestación, sobre la seguridad, el confort, la durabilidad, etc... pero no te engañes, cuando vayan a comprarse un coche, sera Mercedes, Audi, BMW, Volkswagen, etc. Si acaso aceptarán un Skoda o Seat por aquello de que son motores alemanes...

Pues con el fútbol les pasa lo mismo. Que si España, que si Brasil, que si Holanda, ... Alemania siempre. Cuando gana y cuando no lo hace. En esto podemos admirar su espíritu de equipo (Mannshaft) que tanto hemos añorado en la Roja durante años.

Pues con estos antecedentes y con la humillación de los nuestros a cuestas nos pusimos la camiseta blanca y nos fuimos a ver el mundial con Alemania. Para la final pusieron un proyector y una gran pantalla en la casa de nuestros vecinos y allí fuimos todos con comida y bebida a refrescarlo. Nosotros fuimos con nuestra tradicional tortilla de patatas.

Pensando en la victoria grabé unos cuantos minutos de la noche, con el objetivo de hacerles un recuerdo para la posteridad. Los textos están en alemán pero creo que se pueden entender. No perderse la celebración del gol de Goetze.



P.D.: Me acuerdo perfectamente que la noche de la final del mundial de Sudáfrica estaba en Madrid en un pub del centro donde había una multitud. Al acabar el partido fue como un huracán, una masa ingente tomo las calles. Yo debí llegar a casa como a las 3 de la madrugada y eso que fuí directo. En la final de Brasil, a eso de las 00:30 estaba ya todo el mundo en la cama. Al día siguiente era laborable. Si, somos diferentes.

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